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Entrevista a Ruth Croft: “No se trata de defender el título, sino de intentar ganarlo otra vez”

La vigente campeona del UTMB Mont-Blanc regresa a Chamonix con la posibilidad de encadenar dos victorias consecutivas, algo que ninguna mujer consigue desde Rory Bosio en 2013 y 2014.

Después de convertirse en la primera corredora en ganar OCC, CCC y UTMB, la neozelandesa explica a La Bolsa del Corredor cómo afronta el reto de volver a ganar, qué aprendió de su victoria de 2025 y por qué incluso una carrera ganadora puede dejar mucho margen de mejora.

Ruth Croft volverá a colocarse en la línea de salida del UTMB Mont-Blanc con una situación muy distinta a la de hace doce meses. En 2025 perseguía una victoria que todavía le faltaba. En 2026 será ella la corredora a batir.

La neozelandesa llega a Chamonix como vigente campeona y como la primera mujer que ha conseguido ganar las tres grandes finales de la semana del Mont-Blanc: OCC, CCC y UTMB. Una trayectoria especialmente simbólica para una atleta cuya relación con Chamonix comenzó precisamente en la CCC de 2015, una carrera que Croft considera el verdadero inicio de su trayectoria internacional en el trail running europeo.

Pero su próximo desafío va más allá de completar una colección de victorias. Croft puede convertirse en la primera mujer desde Rory Bosio, ganadora en 2013 y 2014, que consigue imponerse dos años consecutivos en el UTMB.

Y no estará sola. Como explicábamos en nuestra previa del UTMB 2026, la carrera femenina reúne este año diferentes maneras de hacer historia. Courtney Dauwalter buscará ampliar todavía más su extraordinario palmarés, mientras Croft tratará de demostrar que su victoria de 2025 no fue el final de un camino, sino el inicio de otro.

Curiosamente, ella rechaza incluso hablar de «defender» el título.

En esta entrevista con La Bolsa del Corredor, realizada gracias a Amazfit, Ruth Croft habla de su evolución como corredora, de los errores que todavía identifica en su victoria de 2025, del papel de los datos durante una carrera de más de veinte horas y de una filosofía que resume buena parte de lo aprendido durante los últimos años: «Ten un plan, pero no te enamores del plan».

Has ganado OCC, CCC y UTMB. Ahora que has tenido tiempo para asimilarlo, ¿cuál de las tres victorias explica mejor quién es Ruth Croft como corredora?

Para ser sincera, convertirme en la primera mujer en ganar las tres carreras nunca fue realmente uno de mis objetivos. Siempre he elegido carreras que me motivaban de verdad y, con el paso del tiempo, todo sucedió de una manera bastante orgánica.

Chamonix es un lugar especial para mí porque corrí por primera vez la CCC allí en 2015 y siento que aquello fue realmente el comienzo de mi carrera en el trail running, especialmente en Europa.

En cuanto a cuál de esas victorias me representa mejor como corredora, creo que todas representan diferentes versiones de quién era yo en aquel momento concreto. Estamos evolucionando constantemente como atletas y como personas.

La corredora que ganó la CCC en 2015 era diferente de la que ganó la OCC, y la persona que soy hoy también es diferente de la que ganó el UTMB el año pasado. Cada una representa un capítulo diferente de mi carrera.

Después de ser segunda en 2024 dijiste que sentías que todavía tenías margen de mejora. ¿Qué identificaste exactamente y qué cambiaste para regresar y ganar en 2025?

No hicimos ningún cambio drástico. El UTMB de 2024 fue mi primera experiencia en la carrera y afronté la primera mitad de una manera bastante conservadora, especialmente hasta Courmayeur.

Cuando regresé en 2025, el principal cambio estuvo en la táctica. Quería correr de una manera un poco más agresiva y asegurarme de no perder contacto con lo que estaba ocurriendo en cabeza.

Desde el punto de vista del entrenamiento tampoco cambiamos demasiado, porque lo que habíamos hecho en 2024 había funcionado claramente bien. Se trataba sobre todo de aprovechar la experiencia que había adquirido y modificar la forma de afrontar tácticamente la carrera.

Gran parte de la previa de 2025 estuvo marcada por el regreso de Courtney Dauwalter. ¿Te ayudó no ser considerada la máxima favorita o una atleta de tu nivel ya no puede sentirse realmente una outsider?

No creo que cambie demasiado para mí que me consideren favorita o no. En una carrera como el UTMB siempre habrá atención y diferentes narrativas sobre quién se espera que gane.

He aprendido que no aporta prácticamente nada dejarse atrapar por todo eso.

No puedo controlar lo que dice la gente ni cuáles son sus expectativas, pero sí puedo controlar cómo respondo internamente. Al final, cuando estoy en la línea de salida, mi atención está puesta en mí misma y en ejecutar mi propia carrera.

Todo lo demás es simplemente ruido.

En 2025 perseguías una victoria que todavía no habías conseguido. En 2026 regresarás como campeona. ¿Cómo cambia la preparación cuando pasas de perseguir a ser perseguida?

En realidad, no cambia demasiado.

La gente supone que ser la vigente campeona implica cargar con un peso extra, pero yo no lo veo de esa manera. Un amigo me dijo que no se trata de defender un título, sino de intentar ganarlo otra vez. Esa idea conectó mucho conmigo.

Si piensas en defender, puede parecer que entras en la carrera haciendo todo lo posible por no perder. Pero cuando piensas en regresar e intentar ganar de nuevo, aceptas que el resultado del año pasado no te sirve de nada este año.

Cuando estamos en la línea de salida, tanto hombres como mujeres, todos volvemos a estar en el punto cero. Mi trabajo consiste simplemente en centrarme en ofrecer mi mejor rendimiento ese día.

Ganaste en 2025, pero ¿hay algún aspecto de aquella carrera que todavía consideres mejorable de cara a 2026?

Definitivamente. Y esa es precisamente una parte importante de mi motivación para regresar y competir otra vez este año.

Siento que perdí bastante tiempo desde la salida hasta Courmayeur, especialmente por las condiciones meteorológicas y por la gestión del material. Creo que ahí dejé bastante tiempo sobre la mesa.

Desde mi punto de vista, tampoco hice una segunda mitad de carrera tan fuerte como me habría gustado.

Por eso la motivación este año es regresar, mejorar esos aspectos e intentar completar una carrera más sólida y completa de principio a fin.

¿Prepararás este UTMB de una manera similar o necesitas introducir nuevos estímulos para seguir evolucionando?

Cuando analizamos los resultados de 2024 y 2025, Scott, mi entrenador, y yo llegamos a la conclusión de que no había ninguna necesidad de cambiar drásticamente el entrenamiento porque lo que estamos haciendo funciona.

Un aspecto al que hemos prestado algo más de atención este año es el trabajo de fuerza. De alguna manera ha adquirido mayor protagonismo y, gracias a ello, he ganado fuerza de forma evidente y he podido tolerar una carga de entrenamiento ligeramente superior.

Pero, en líneas generales, el enfoque sigue siendo muy parecido. Estamos haciendo muchas de las mismas sesiones y utilizando los mismos estímulos que nos han funcionado bien durante los dos últimos años.

Durante el UTMB 2025, ¿hubo algún momento en el que los datos de tu Amazfit influyeran en alguna decisión sobre ritmo, nutrición o esfuerzo?

Desde el inicio de la carrera tenía un plan de ritmo muy específico.

En Les Houches, Saint-Gervais y después Les Contamines consultaba regularmente el reloj para asegurarme de que estaba cumpliendo los parciales que habíamos establecido para cada avituallamiento y, sobre todo, para comprobar que no estaba forzando demasiado durante las primeras horas.

A partir de Courmayeur suelo correr mucho más por sensaciones, aunque continúo comprobando de vez en cuando la frecuencia cardiaca para asegurarme de que el esfuerzo no está superando el nivel que debería.

Así que los datos están ahí como referencia durante toda la carrera.

Las condiciones de 2025 obligaron a modificar el recorrido y trajeron frío, lluvia y nieve. ¿Se puede entrenar para la incertidumbre o el verdadero aprendizaje consiste en saber tomar buenas decisiones cuando el plan deja de funcionar?

Transvulcania me enseñó mucho sobre esto.

Llegué a aquella carrera con un plan de ritmo muy rígido, pero las condiciones fueron terribles y no supe adaptarme. Finalmente terminé abandonando.

Para el UTMB también tenía un plan, pero sabía que podía llegar un momento en el que tuviera que dejarlo a un lado.

En Les Contamines tomé la decisión de que mi objetivo era simplemente sobrevivir a la noche.

A veces, la decisión más inteligente que puedes tomar es saber cuándo debes apartarte del plan original y adaptarte a lo que tienes delante. Al final son esas decisiones las que te colocan en la mejor posición posible para terminar la carrera.

“Ten un plan, pero no te enamores del plan”.

¿Tu experiencia en carreras más cortas y rápidas sigue suponiendo una ventaja en los últimos kilómetros de un ultra o, después de veinte horas, todo se reduce a resistencia y fortaleza mental?

No sé si esa velocidad supone necesariamente una ventaja durante los últimos kilómetros de un ultramaratón porque, cuando llegas a ese punto, creo que todo depende mucho más de la “durabilidad”.

Pero sí considero que tener ese pasado en carreras más cortas y rápidas ayuda dentro de un ultra.

Hay sectores en los que ser capaz de aumentar la cadencia y continuar corriendo a un ritmo razonablemente rápido puede resultar realmente beneficioso.

En el UTMB, por ejemplo, el tramo de bajada desde Grand Col Ferret hacia Champex-Lac es muy corrible, y mantener en ese punto de la carrera la capacidad de moverte bien y de una manera eficiente puede marcar diferencias.

Así que creo que la velocidad sigue estando ahí y continúa siendo útil, pero en un ultra la cuestión es si tienes la durabilidad suficiente para poder acceder a esa velocidad después de tantas horas corriendo.

Dicho esto, los ultras también son cada vez más rápidos.

¿Qué parte de Ruth Croft no aparece en los datos, resultados o clasificaciones pero resulta esencial para entender tus victorias?

Probablemente diría que mi relación con este deporte. Es algo que he tenido que trabajar a lo largo de los años, porque definitivamente no siempre fue como es ahora.

Una de las cosas que más me ha ayudado a rendir con regularidad ha sido aprender a desconectar completamente al final de cada temporada.

Me tomo cuatro o cinco semanas sin correr y sin realizar ningún tipo de actividad física. Ese tiempo me permite reiniciarme tanto mental como físicamente y regresar con auténticas ganas de volver a entrenar.

Probablemente no sea algo que pueda verse en los resultados o en los datos, pero creo que ha sido uno de los factores que más han contribuido a que pueda mantener esta longevidad deportiva.

Completa esta frase: para volver a ganar el UTMB en 2026 necesitaré…

Ser la primera en salir de Chamonix y volver a Chamonix. 😉


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