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El Maratón de Londres elimina la carne

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Como titular es raro, pero si te contamos que aparte de eso va a cobrar una tasa ambiental a los corredores y corredoras internacionales, y que también se ha puesto a plantar árboles como locos, seguro que ya intuyes por dónde van los tiros.

Y es que el Maratón de Londres se ha convertido en la primera carrera popular de asfalto en obtener el máximo reconocimiento de sostenibilidad de World Athletics.

Para conseguirlo, ha puesto en marcha una batería de medidas que incluyen esto que os comentamos: eliminar la carne de vacuno (incluye a las vacas, toros, bueyes, novillos y terneros) de su catering, cobrar una tasa ambiental a los participantes internacionales y plantar árboles por cada corredor que renuncie a su camiseta de finisher.

Un reconocimiento que llega después de una auditoría internacional que ha evaluado 55 ámbitos relacionados con el transporte, la energía, la gestión de residuos, el impacto ambiental y los beneficios sociales de la competición.

Hasta aquí, todo bastante razonable. La curiosidad aparece cuando se examinan algunas de las iniciativas que han permitido conseguirlo. Porque organizar un maratón más sostenible es una cosa, pero hacerlo con casi 60.000 corredores, miles de visitantes internacionales y una ciudad entera movilizada es un desafío bastante más complicado que sustituir una hamburguesa de ternera por una vegetal.

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Una corredora muy contenta con las medidas medioambientales

Sin carne de vacuno y con 36 eurazos de tasa ambiental

Una de las medidas más llamativas ha sido eliminar la carne de vacuno del catering oficial del evento, apostando por alternativas con una menor huella ambiental.

De hecho, es algo que ya se ve en cualquier evento de marca o carrera, los caterings suelen ser veganos y sin alcohol. Será porqué me he hecho mayor, pero -sin querer hacer una apología a tirarse a la bebida o al maltrato animal- echo de menos tomarme una cerveza o una mini-hamburguesita de ternera después de una charla sobre los beneficios de la espuma supercrítica X2d², y es que entended que te entra sed y hambre, pero no siempre de té matcha y hummus.

En fin, que me desvío… resulta que la decisión se basa en el elevado impacto ambiental asociado a la producción de carne de vacuno, aunque conviene aclarar que la medida afecta exclusivamente al servicio de restauración de la organización. Los corredores y corredoras podrán seguir comiendo lo que consideren oportuno antes y después de la carrera (solo faltaria!).

De momento, el desayuno previo al maratón no está bajo supervisión medioambiental xD

Otra de las iniciativas es la tasa ambiental de 36 euros, que pagan los y las participantes internacionales. Este importe se destina a financiar créditos de eliminación de carbono o proyectos de reducción de emisiones.

La lógica es sencilla: si alguien viaja miles de kilómetros para correr los 42,195 km por Londres, al menos le va a tocar contribuir económicamente para compensar parte de ese impacto.

Evidentemente, una tasa ambiental no hace desaparecer las emisiones de un vuelo transoceánico. Y abre una debate ya manido: ¿resulta más sostenible reducir los desplazamientos o simplemente pagar para intentar compensarlos?

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¿No quieres la camiseta de finisher? pues Londres plantará un árbol por tí

El Maratón de Londres también ha reforzado su colaboración con Trees Not Tees, una iniciativa que permite a los participantes renunciar a la camiseta de finisher a cambio de plantar un árbol. (no un pino xD)

Durante la edición de 2026 se plantaron 6.000 árboles a través de este programa de restauración forestal.

La medida tiene su lógica. Cada año se producen miles y miles de camisetas conmemorativas que siempre terminan acumulándose en armarios junto a otras decenas de camisetas de carreras anteriores, que acabamos regalando, reciclando, o incluso tirando.

Eso sí, después de pagar la inscripción, preparar durante meses un maratón y viajar hasta Londres, habrá corredores que prefieran llevarse la camiseta a casa. Londres no es la carrera de turno del fin de semana, hace un poquitín más de ilusión.

Al fin y al cabo, pocas cosas hay más tradicionales en el running que una camiseta de finisher que acabará utilizándose para entrenar, dormir o bajar a comprar el pan, luciendo palmito maratoniano.

La organización también ofrece la posibilidad de renunciar a la medalla. Solo falta ya poder renunciar al tiempo hecho (que en mi particular caso tampoco estaría mal).

Transporte público gratuito y energía renovable: medidas con impacto directo

Más allá de las iniciativas que pueden generar debate, Londres también ha aplicado medidas bastante prácticas.

Los 59.830 participantes de la edición de 2026, además del personal y los voluntarios, pudieron utilizar gratuitamente el metro y determinados servicios de transporte público durante la jornada del maratón (en el Maratón deBarcelona también se regala una tarjeta de transporte público).

En el apartado energético, anuncian (habrá que creérselo) que el 92,8 % del suministro utilizado por el evento procedió de fuentes renovables, incluyendo el uso de biocombustibles para alimentar generadores temporales. La feria del corredor, que recibió más de 220.000 visitantes, funcionó con electricidad de origen renovable.

También se amplió de tres a cinco el número de estaciones de rellenado de agua en el recorrido y se utilizaron materiales reutilizables, compostables o reciclables en diferentes servicios de restauración.

En cuanto a los residuos, casi el 60 % evitó acabar en vertederos o incineradoras.

Un reconocimiento que va más allá de plantar árboles

Sería injusto reducir el trabajo de Londres a las iniciativas más “llamativas”. La edición de 2026 también consiguió recaudar 87,5 millones de libras para causas benéficas, una cifra récord para la prueba. Además, se recogieron más de 17,5 toneladas de ropa destinada al Ejército de Salvación y centenares de pares de zapatillas para su reutilización y distribución.

World Athletics considera que el modelo del Maratón de Londres puede servir de referencia para otros grandes acontecimientos deportivos.

El gran elefante en la habitación: viajar para correr

El debate sobre la sostenibilidad de los grandes maratones va bastante más allá de las camisetas, los vasos o los menús sin carne de vacuno.

Londres, Berlín, Nueva York, Chicago, Boston, Tokio o Valencia atraen cada año a miles de corredores y corredoras internacionales. Muchos viajan en avión, se alojan durante varios días y generan un movimiento turístico considerable.

Este fenómeno produce importantes beneficios económicos para las ciudades organizadoras, pero también plantea una contradicción difícil de resolver: cuanto más internacional y multitudinario se convierte un maratón, más complicado resulta reducir su impacto ambiental global.

En ese contexto, una tasa de 36 euros puede contribuir a financiar proyectos ambientales, pero no elimina por sí sola las emisiones asociadas a los desplazamientos.

Y probablemente ahí esté uno de los debates más interesantes para el futuro del running: si basta con compensar una parte del impacto generado o si las grandes organizaciones deberán replantearse aspectos más profundos de su modelo de crecimiento.

Fuente: Comunicado de World Athletics.


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