Si Nike buscaba una presentación mundial para sus nuevas Apex, difícilmente podría haber imaginado un escenario mejor. En el Maratón de Nueva York 2026, el sueco Andreas Almgren conquistó la victoria en su debut sobre la distancia con un tiempo de 2h06:01.
La victoria también supuso un golpe sobre la mesa de las nuevas Nike Apex, una zapatilla que, por concepción técnica, representa probablemente el avance más ambicioso introducido por Nike desde la irrupción de las Vaporfly en un momento en el que los de Oregon estaban faltos por el avance del resto de marcas.
En una época en la que la evolución de las zapatillas parecía acercarse a una meseta tecnológica marcada por los límites reglamentarios de World Athletics, Nike ha encontrado una vía diferente para seguir aumentando el retorno energético sin superar las restricciones impuestas por la normativa internacional. El resultado es una plataforma que diferente a lo que conocíamos hasta ahora.
La revolución no está en la espuma: está en el aire

La mayoría de las zapatillas de competición actuales basan su rendimiento en una combinación más o menos sofisticada de espuma supercrítica y placa de carbono. Las Apex radicalmente el planteamiento.
Por primera vez, Nike integra cuatro unidades Air Zoom distribuidas en dos módulos dobles situados bajo el antepié. La función de estas cámaras es actuar como auténticos depósitos de energía mecánica, comprimiéndose durante el apoyo para liberar posteriormente una respuesta explosiva durante la fase de impulsión.
Desde una perspectiva biomecánica, Nike busca maximizar la eficiencia en el momento más crítico de la zancada: la transición entre la carga del mediopié y el despegue de los metatarsos.
Las Apex introducen un segundo mecanismo de almacenamiento energético basado en aire presurizado, elevando el potencial de retorno a niveles hasta ahora desconocidos dentro del catálogo de competición de la marca.
ZoomX LT: menos peso, más eficiencia

El otro gran protagonista es la nueva espuma ZoomX LT. Nike ha desarrollado una formulación específicamente diseñada para trabajar en sinergia con el sistema Air Zoom multinivel.
La consecuencia es una reducción significativa del peso total de la zapatilla mientras se mantiene una capacidad de deformación extremadamente elevada. Según los datos aportados por Nike, las Apex ofrecen hasta un 40 % más de retorno energético que las Alphafly 3 en determinadas configuraciones.
Si esta cifra se confirma de manera consistente, estaríamos ante uno de los mayores saltos relativos de rendimiento vistos en los últimos años dentro del segmento.
El detalle que casi nadie comenta: el drop cero
Más llamativo todavía resulta otro aspecto técnico que ha pasado relativamente desapercibido: las Apex utilizan una plataforma de 40 milímetros con drop cero. Es una decisión extraordinariamente agresiva.
Nike ha apostado por una filosofía distinta: crear una plataforma completamente nivelada que permita aprovechar de forma homogénea toda la estructura de almacenamiento y retorno de energía.
Esta configuración desplaza el protagonismo hacia corredores con una mecánica eficiente, capaces de atacar el suelo desde posiciones adelantadas y mantener una técnica estable incluso cuando aparece la fatiga muscular propia de los últimos kilómetros. No es una zapatilla diseñada para todos.
El verdadero mérito: hacerlo dentro de la normativa
Toda esa ingeniería ha sido desarrollada dentro del marco regulatorio vigente de World Athletics que aprobó el modelo el pasado 5 de octubre.
Las Vaporfly tuvieron Breaking2. Las Alphafly tuvieron Viena. Las Apex ya tienen Nueva York. Y, viendo lo ocurrido en su debut de máximo nivel, la pregunta ya no es si serán protagonistas del próximo ciclo olímpico.



























































