Hacía 11 meses que no competía. Casi un año sin ponerse un dorsal. Pero Jakob Ingebrigtsen es un elegido. El noruego, que, a priori, iba a perderse todo el aire libre por culpa de esa operación en los dos tendones de Aquiles, anunció por sorpresa que iba a participar en los 5.000 metros del Campeonato de Europa de Birmingham. Su última carrera había sido en el Mundial de Tokio de 2025. Precisamente, en el 5.000. Había sido décimo. No llegó a encontrar las sensaciones en un año muy complicado.
Es por eso que lo que ha hecho el menor de los hermanos Ingebrigtsen en la final del 5.000 de Birminghan tiene el triple de valor. No había corrido nada en todo 2026, era su debut. Se plantaba en la final de 5.000 ante otros ‘cocos’ como Jimmy Gressier o Lobalu. Tras dos tercios de prueba escondido, atrás, haciendo pensar al personal que se lo tomaba con calma y sin afán de medallas, se colocó delante. Se emparejó con Gressier, con quien hasta se tomó el lujo de chocar las manos en plena carrera.
Sobradez
Se colocó delante a falta de un par de vueltas. Luego paso atrás de Gressier y del sorprendente alemán Bremm. Pero en la recta, en sus amados últimos metros, los destrozó a todos para colgarse el oro sin aparente desgaste. El Jakob de siempre, vamos. La gran noticia del primer día de Europeo y una alegría para el atletismo. Está de vuelta un chico que ya ha hecho historia y que amenaza con reescribirla.
🤯 JAKOB INGEBRIGTSEN ES UNA BESTIA
🥇 El noruego se hace con el oro en los 5000 metros tras una carrera que ha cocinado a fuego lento#AtletismoRTVE #Birmingham2026
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— Teledeporte (@teledeporte) August 10, 2026


























































