Inicio Noticias Las ‘mulas de Strava’: pagar para que otro corra por ti

Las ‘mulas de Strava’: pagar para que otro corra por ti

Foto: Lucas Garrido / Strava

Si no está en Strava, no ha pasado.

Y si está en Strava, tampoco significa necesariamente que hayas sido tú quien ha corrido.

La popular aplicación deportiva ha dado pie a uno de los negocios más surrealistas del universo runner: personas que cobran por salir a correr utilizando la cuenta de otros usuarios.

Se las conoce como ‘mulas de Strava’ (Strava mules) o Strava jockeys, y aunque parezca increíble su trabajo consiste en acumular kilómetros, mejorar ritmos y completar entrenamientos para que sus clientes puedan presumir de una actividad física que, en realidad, no han realizado.

Sí, alguien entrena, suda y se cansa mientras otra persona recibe los kudos cómodamente desde el sofá.

Un bussiness que empezó en Indonesia

Aunque la historia parece de cachondeo, hay casos documentados desde 2024. El fenómeno comenzó a popularizarse en Indonesia, donde varios corredores empezaron a ofrecer sus servicios a través de las redes sociales.

Uno de ellos es Wahyu Wicaksono, un joven indonesio que explicó a la cadena británica ITV News que tenía 76 clientes habituales y que realizaba una o dos salidas diarias, dependiendo de los encargos.

Su sistema era sencillo: el cliente pagaba, le facilitaba el acceso a su cuenta de Strava y Wicaksono salía a correr en su nombre.

Según explicó entonces, cobraba 14.000 rupias indonesias por kilómetro, aproximadamente 0,70 euros, aunque las tarifas podían aumentar en función de la distancia, el ritmo o las características del encargo.

¿Y quién contrata estos servicios? Según el propio corredor, personas lesionadas que no quieren dejar de registrar actividad, usuarios sin tiempo para entrenar y, naturalmente, quienes desean aparentar una condición física que no tienen.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by 3viewsport (@3viewsport)

Strava no permite estas prácticas

Más allá de lo disparatado de la situación, existe un problema evidente: las condiciones de uso de Strava prohíben compartir cuentas y publicar como propias actividades realizadas por otras personas.

La plataforma contempla sanciones para los usuarios que incumplen sus normas, incluida la suspensión de sus cuentas.

Además, cuando estos registros falsos afectan a clasificaciones, segmentos, retos o posibles acuerdos comerciales, el asunto deja de ser simplemente una cuestión de vanidad digital.

El postureo runner llevado al extremo

El fenómeno plantea una curiosa contradicción. En un momento en el que correr se ha convertido también en una forma de proyectar disciplina, salud y constancia en las redes sociales, hay quien está dispuesto a pagar para parecer corredor sin necesidad de correr.

Al final, las llamadas mulas de Strava son una versión deportiva de comprar seguidores o interacciones en Instagram. Solo que aquí, además, alguien tiene que completar los kilómetros.

Y pensar que antes lo complicado era encontrar tiempo para salir a correr. Ahora hay quien dedica ese tiempo a buscar a otra persona que corra por él.


Suscríbete a nuestro newsletter

Recibe en tu correo lo mejor y más destacado de LBDC

Deja un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here