Una de las noticias más impactantes que nos dejó el pasado Maratón de Boston, más allá de que John Korir realizó una exhibición brutal y que Charles Hicks se convirtió en el maratoniano blanco más rápido de siempre, la dejó Cally Hauger-Thackery. Esta corredora de élite británica paró el crono en 2:43:58, a un ritmo de 3:53/km. Un buen registro, pero que sin duda tiene un valor infinitamente más alto cuando vemos que corrió embarazada de cinco meses. Luciendo una barriga ya considerable, la fondista inglesa fue capaz de correr a un ritmo altísimo.
Desde los primeros kilómetros, Hauger-Thackery sufrió molestias en el glúteo que condicionaron su ritmo. Durante el recorrido, tuvo que detenerse en varios puntos de asistencia médica para recibir tratamiento. No se lio la manta a la cabeza sin más Cally, puesto que recibió el OK de su equipo médico para competir y estuvo monitorizada en todo momento antes de correr y durante la prueba.
Las reflexiones
“La segunda mitad fue perfecta. La primera fue un caos absoluto”, reconoció tras cruzar la meta. “Sería raro para mí dejar de entrenar y no tener objetivos. Es lo que me motiva, lo que me impulsa en los entrenamientos”.
Se da el caso que la británica ya había corrido embarazada (sin saberlo) hace meses el Maratón de Honolulu.



























































