El estadounidense aumentó un 30% su carga durante las doce semanas previas y redujo a la mitad las sesiones de alta intensidad. Tras dos abandonos y un segundo puesto, conquistó Chamonix con un tiempo de 18:16:29.
Ben Dhiman necesitó cuatro intentos para ganar el UTMB Mont-Blanc. Después de abandonar en 2023 y 2024 y terminar segundo en 2025, el corredor estadounidense regresó este año a Chamonix con una preparación todavía más orientada hacia la resistencia. El resultado fue una victoria incontestable y un tiempo de 18 horas, 16 minutos y 29 segundos, el primero por debajo de las 19 horas en la historia de la prueba.

Un 30% más de volumen
La victoria llegó después de un cambio importante en su preparación. Dhiman mantuvo una estructura parecida a la utilizada en 2025, con tres bloques consecutivos de entre cinco y seis semanas, pero incrementó considerablemente la cantidad de entrenamiento.
Durante las doce semanas anteriores al UTMB acumuló un 30% más de volumen que en el mismo periodo de 2025. En enero registró 107 horas de entrenamiento, mientras que en febrero y marzo completó 95 y 105 horas, respectivamente.
El aumento de la carga fue acompañado por una decisión aparentemente contradictoria: redujo a la mitad las sesiones de alta intensidad. La intención era poder encadenar más horas de trabajo sin comprometer la recuperación y preparar al organismo para mantener el esfuerzo durante toda una jornada.
Dhiman explica este planteamiento recurriendo a la idea de construir un “motor diésel”. Menos énfasis en la capacidad de correr rápido durante periodos cortos y más trabajo dirigido a sostener un ritmo constante bajo niveles crecientes de fatiga.
“El mayor desafío del UTMB es la fatiga extrema. Cambia tu percepción de la realidad y hace que todo sea más difícil. Por eso tienes que entrenar repetidamente bajo cargas elevadas y prolongadas, para acostumbrarte a tomar decisiones y mantener un movimiento eficiente”, ha explicado el estadounidense.

Hasta 12.000 metros de desnivel por semana
El mes de julio permite entender mejor las dimensiones de su preparación. Dhiman llegó a acumular alrededor de 12.000 metros de desnivel positivo semanales, combinando salidas de cinco o seis horas por montaña, sesiones de entre dos y tres horas por pistas de gravel, rodajes suaves en terreno llano y entrenamientos de subida en cinta.
A este trabajo añadía hasta dos sesiones semanales de fuerza. Según los datos facilitados por Amazfit, patrocinador del corredor, aproximadamente el 20% de su preparación correspondió al trabajo de fuerza y el 80% restante estuvo centrado en la resistencia.
Una de sus últimas sesiones exigentes antes del periodo de reducción de carga fue una travesía desde Chamonix hasta Courmayeur. Completó 75,17 kilómetros y 4.519 metros de desnivel positivo en 8:18:14, con una frecuencia cardíaca media de 134 pulsaciones.
El entrenamiento le permitió reproducir parte de las exigencias de la carrera y trabajar sobre el mismo terreno que encontraría unas semanas después.
El ritmo pierde importancia en la montaña
Los datos registrados durante el UTMB reflejan también la dificultad de gestionar el esfuerzo únicamente a partir del ritmo. Dhiman completó el recorrido a una media real de 6:27 minutos por kilómetro, mientras que el ritmo ajustado al desnivel fue de 4:51 min/km.
Durante las primeras ocho horas superó en cuatro ocasiones las 170 pulsaciones por minuto, siempre coincidiendo con ascensiones largas. Su frecuencia cardíaca máxima registrada es de 185 pulsaciones.
El propio corredor reconoció antes de la prueba que el ritmo pierde buena parte de su utilidad en terrenos tan variables. Durante la carrera combinó los datos de frecuencia cardíaca obtenidos mediante su reloj Cheetah 2 Ultra y un sensor óptico de brazo (Helio Armband) con sus propias sensaciones, especialmente a medida que avanzaban las horas y la fatiga alteraba la respuesta del organismo.

De dos abandonos a dominar el UTMB
La victoria completa una progresión que comenzó con dos intentos fallidos. Dhiman no pudo terminar el UTMB ni en 2023 ni en 2024, pero regresó en 2025 para ocupar la segunda posición con 19:51:37, por detrás de Tom Evans.
Su trayectoria ya incluía victorias en la MIUT 115K, la Trail 100 Andorra, la Grand Raid Ventoux y la Lavaredo Ultra Trail, además de podios en pruebas como la Diagonale des Fous y la SaintéLyon. Durante este verano también había terminado segundo en los 90K du Mont-Blanc.
En 2026 consiguió cerrar definitivamente su cuenta pendiente con Chamonix. Más que una transformación basada en correr más rápido, su preparación consistió en aprender a entrenar durante más tiempo y tolerar mejor la fatiga.
Una fórmula de más volumen, menos intensidad y muchas horas en montaña que terminó llevándolo hasta la victoria más importante de su carrera.



























































