La Behobia-San Sebastián vuelve este domingo con cifras que confirman que sigue siendo mucho más que una carrera popular. En su 61ª edición, la prueba reunirá a 29.301 corredores y corredoras en el recorrido entre Behobia y Donostia, una participación que la sitúa de nuevo entre los mayores eventos de running de Europa.
Si a los participantes de la carrera principal se les suman los inscritos en la Behobia Txiki, la prueba de rollers y las personas con discapacidad, el evento alcanzará las 31.950 personas participantes, una dimensión difícil de igualar en el calendario atlético español.
Pero la magnitud de la Behobia no se mide únicamente por el número de dorsales. La organización estima que cerca de 60.000 espectadores volverán a llenar las calles y carreteras del recorrido, consolidando una atmósfera única que ha convertido la prueba en una referencia internacional del running popular.
Un fenómeno que trasciende Gipuzkoa
Cataluña vuelve a ser la segunda procedencia más representada con 4.717 participantes, seguida por la Comunidad de Madrid con 3.367. Navarra aporta 1.722 corredores, Bizkaia supera los 2.100 y Aragón alcanza los 1.547 inscritos.
Especialmente relevante es el peso territorial del entorno próximo. Sumando Gipuzkoa, Bizkaia, Araba y Navarra, estos territorios concentran el 43,55 % de la participación total, reflejando el profundo arraigo social de la prueba en todo el ámbito vasco-navarro.
Más joven y más diversa

La franja de edad con mayor presencia ya no es la tradicional de 41 a 45 años que lideró la participación durante décadas. En 2026, el grupo más numeroso es el comprendido entre los 26 y los 30 años, con 5.070 inscritos, seguido por los corredores de entre 31 y 35 años, que superan los 4.300 participantes.
La participación femenina sigue transformando la Behobia
En apenas veinte años, la participación de mujeres ha pasado de representar alrededor del 10 % del total a superar el 31 % en la edición de 2026. Actualmente son 9.121 las mujeres inscritas, una cifra que consolida el proceso de transformación iniciado hace más de una década.
Inclusión y accesibilidad como señas de identidad
Otro de los aspectos que definen la carrera es su apuesta por la inclusión.Esta edición contará con 79 deportistas con discapacidad, además de 14 guías que acompañarán a las personas con discapacidad visual durante el recorrido. Entre las diferentes categorías se incluyen participantes en silla de ruedas, handbike, discapacidad visual, discapacidad motriz y personas sordas.
El reto de completar uno de los recorridos más exigentes del running popular
Los participantes deberán afrontar 20 kilómetros y 196 metros de recorrido con 192 metros de desnivel positivo acumulado. Dos ascensiones marcan la personalidad de la prueba: Gaintxurizketa, en el kilómetro 7, y el Alto de Miracruz, a tan solo tres kilómetros de la meta, una subida que cada año decide miles de carreras personales.
La dureza del recorrido, combinada con el apoyo constante del público y los 14 puntos de animación distribuidos a lo largo del trazado, es precisamente uno de los elementos que explican la fidelidad de los participantes edición tras edición.
Una historia que sigue creciendo




























































