Durante dos décadas, la historia del maratón se ha escrito casi siempre de la misma forma. Los grandes campeones surgían de los países africanos dominantes en la especialidad, acumulaban experiencia en la distancia y ascendían hasta conquistar alguna de las grandes majors.
Entonces apareció Andreas Almgren. Y decidió saltarse el guion.
El sueco aterrizó en Nueva York sin haber corrido nunca antes un maratón. Su nombre estaba asociado al 5.000 y al 10.000 y recientemente al medio maratón. Como los atletas de la vieja escuela.
En una época en la que muchos corredores tardan años en comprender los secretos fisiológicos y estratégicos de los 42 kilómetros, el sueco llegó, compitió y ganó.
El maratoniano del futuro quizás no se parezca a los del pasado
Quizá la verdadera noticia no sea que Almgren ganara. La verdadera noticia es cómo lo hizo. Porque detrás del sueco aparece un perfil de atleta cada vez más frecuente en la élite mundial: corredores obsesionados con los datos, formados académicamente, capaces de interpretar métricas fisiológicas complejas y de diseñar parte de sus propios entrenamientos.
Almgren registra entrenamientos desde hace más de una década. Analiza ritmos, pulsaciones, concentraciones de lactato y tendencias de rendimiento. No confía únicamente en la intuición. No entrena únicamente por sensaciones.
Gestiona su carrera deportiva casi como si fuera un proyecto de ingeniería. Y eso podría ser tan revolucionario como cualquier innovación tecnológica en las zapatillas.
Durante el otoño ha superado los 217 kilómetros semanales y ha completado tiradas largas de más de 38 kilómetros. También ha entrenado en altitud en Flagstaff, Arizona, y ha incorporado sesiones en condiciones de calor.
No ha dejado nada al azar, aunque su manera de trabajar sí se sale de lo habitual. Antes de convertirse en atleta profesional a tiempo completo, trabajó como analista de riesgos y científico de datos. Su formación en ingeniería, matemáticas y optimización sigue muy presente en su forma de entender el atletismo.
El sueco registra sus entrenamientos en una hoja de cálculo con datos acumulados desde 2012: ritmos, pulsaciones, lactato y otros indicadores que utiliza para ajustar sus sesiones. Además, diseña buena parte de su propia planificación y cuenta con el apoyo de su antiguo entrenador, Urban Aruhn, que revisa sus propuestas.
Los Ángeles 2028: el sueño de Zátopek
La victoria en Nueva York también le ha abierto la puerta a uno de los desafíos más fascinantes del atletismo.
A diferencia de la mayoría de especialistas del maratón, Andreas Almgren sigue siendo un atleta con nivel internacional en los 10.000 metros. Y el calendario de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 ofrece una oportunidad única: competir por las medallas en la pista durante la primera semana y afrontar el maratón olímpico al final de los Juegos.
Sería un intento de recuperar una figura prácticamente desaparecida en el atletismo contemporáneo: la del fondista total. Un corredor capaz de ser competitivo tanto en un 10.000 metros como en un maratón.
La comparación inevitable conduce a Emil Zátopek, el hombre que en Helsinki 1952 ganó el 10.000 metros y el maratón olímpico en la misma edición de los Juegos, además del 5000. Desde entonces, el atletismo ha evolucionado hacia una especialización cada vez mayor.



























































