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Así son las “zapatillas mágicas” de Brooks con las que Josh Kerr batió el récord mundial de la milla

Las Brooks Hyperion 222 fueron desarrolladas desde cero para la biomecánica del atleta británico, con una placa de carbono extrema, clavos de titanio y una geometría concebida para correr durante 222 segundos al límite.

Josh Kerr ya tiene su lugar en la historia del atletismo. El británico completó la milla en 3:42.66 durante la Diamond League de Londres, rebajando los 3:43.13 que Hicham El Guerrouj había establecido en 1999 y batiendo uno de los récords mundiales más longevos y emblemáticos del atletismo.

Lo consiguió como parte del Project 222, el ambicioso proyecto creado junto a Brooks con un objetivo tan sencillo de explicar como difícil de alcanzar: correr la milla en 222 segundos.

Para intentarlo, Brooks no se limitó a modificar una zapatilla de clavos ya existente. La marca estadounidense desarrolló las Hyperion 222, un prototipo completamente personalizado alrededor de la anatomía, la biomecánica y la particular forma de correr de Josh Kerr.

Unas zapatillas creadas para un solo corredor

La Brooks Hyperion 222 no es una zapatilla comercial ni una futura renovación convencional de la gama Hyperion. Es una herramienta de competición creada desde cero para un único atleta, una única distancia y, en principio, una sola carrera.

El Run Research Lab de Brooks estudió la forma de apoyar el pie de Kerr, su impulso asimétrico y sus preferencias durante la competición. El británico buscaba una sensación extremadamente agresiva, con mucha rigidez y una transición que lo empujara hacia delante desde el primer contacto con la pista.

Run Research Lab de Brooks. Cuartel general de Brooks en Seattle
Run Research Lab de Brooks. Cuartel general de Brooks en Seattle

El proyecto también utilizó análisis mediante elementos finitos -Finite Element Analysis o FEA-, una tecnología de simulación computacional que permite anticipar cómo se comportarán los diferentes componentes de la zapatilla bajo determinadas cargas. Brooks pudo emplearla para ajustar la configuración de la placa, la geometría y el retorno de energía antes de trasladar las soluciones al prototipo definitivo.

Una placa de carbono llevada al extremo

Uno de los elementos más llamativos de las Hyperion 222 es su placa de fibra de carbono. Su diseño no responde a las necesidades de una carrera táctica, con cambios de ritmo, frenadas o movimientos dentro del grupo, sino a las de un intento de récord mundial perfectamente planificado.

Kerr debía mantener un ritmo altísimo prácticamente desde la salida y aprovechar el trabajo de las liebres y las luces de ritmo antes de afrontar en solitario la parte decisiva. Por eso, Brooks apostó por un rocker extremadamente pronunciado, pensado para facilitar una transición rápida y proyectar al corredor hacia delante.

La placa envuelve parcialmente el pie para responder a la fuerza que Kerr aplica contra la pista y también incorpora refuerzos laterales destinados a mejorar la estabilidad durante las curvas.

No es una solución especialmente versátil. Tampoco pretende serlo.

Espuma ATPU y clavos permanentes de titanio

La mediasuela utiliza una espuma ATPU de alto rendimiento optimizada para soportar una milla al máximo esfuerzo. Como Kerr aterriza principalmente con la parte delantera y no necesita demasiada protección en el talón, Brooks pudo concentrar la estructura y la respuesta de la zapatilla donde realmente las necesitaba.

La placa de carbono incorpora además tracción integrada y clavos permanentes de titanio desarrollados específicamente para la competición de élite. Estos clavos no están disponibles para el público general y forman parte del carácter exclusivo del prototipo.

A ellos se suman 222 pequeños elementos de tracción de fibra de carbono. La cifra no es casual: representa los 222 segundos alrededor de los cuales se construyó todo el proyecto.

Un upper moldeado según los pies de Kerr

La personalización también alcanza a la parte superior. Tanto el upper como la banda de TPU denominada Victory fueron moldeados teniendo en cuenta la anatomía exacta de los pies del británico.

El objetivo era conseguir una sujeción precisa, sin movimientos internos ni elementos que pudieran distraerlo durante una carrera de menos de cuatro minutos. En un intento en el que cada décima contaba, el ajuste debía resultar prácticamente imperceptible.

El diseño exterior incluye una ilustración personalizada del atleta, su firma y el lema “The Pursuit” en la plantilla. El nombre Hyperion 222 aparece en la lengüeta, mientras que los acabados iridiscentes conectan visualmente las zapatillas con el resto de la equipación preparada para el intento.

Josh Kerr escribe la historia de la milla: récord mundial con 3:42.66

Un mono para correr 222 segundos sin distracciones

Brooks también desarrolló un mono aerodinámico específico para Kerr. La prenda combina dos tejidos con el objetivo de equilibrar aerodinámica, movilidad y evacuación del calor durante una calurosa jornada de julio en Londres.

Cuenta con perforaciones realizadas mediante corte láser, paneles de ventilación en la espalda y los laterales y una construcción con pocas costuras. Incluso la cremallera frontal responde a una preferencia personal del atleta, que apostó por una solución tradicional con la que ya se sentía cómodo.

De prototipo experimental a zapatilla de récord mundial

Las Brooks Hyperion 222 nacieron con una misión extremadamente concreta y la cumplieron. Josh Kerr cruzó la meta en 3:42.66, rebajó en 47 centésimas el histórico récord de El Guerrouj y se convirtió en el primer británico en poseer la plusmarca mundial de la milla desde 1985.

¿Fueron realmente unas “zapatillas mágicas”? Evidentemente, ninguna placa de carbono puede sustituir los años de entrenamiento, el talento natural ni la perfecya ejecución de la carrera de Kerr. Pero Brooks consiguió crear una herramienta muy adaptada a su forma de correr y a las exigencias de una carrera en la que se ha cuidado hasta el último detalle.

No sabemos si alguna de sus soluciones llegará en el futuro a una zapatilla comercial. Por ahora, la Hyperion 222 ya puede presumir de algo reservado a muy pocos modelos: haber cruzado la meta en los pies del hombre más rápido de la historia sobre una milla.


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