Ana Alonso Rodríguez ya es parte de la historia del deporte español: la granadina se ha colgado la medalla de bronce en el sprint de esquí de montaña (SkiMo) en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, la primera medalla de España en esta disciplina en su estreno olímpico.
Lo bestia es el contexto: en octubre de 2025 fue atropellada mientras entrenaba en bici y sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior. Cuatro meses después, estaba bajando a tumba abierta para subirse a un podio olímpico.
🥉ANA ALONSO ES BRONCE
Las lágrimas de Ana son las nuestras. Ella siempre creyó#JJOOInviernoRTVE #MilanoCortinaOlympics2026
A las 14:15 la historia continúa con @OriolCardonaa y Ot Ferrer 👇https://t.co/56x6E4YT2r pic.twitter.com/rDnPSLb8nF
— Teledeporte (@teledeporte) February 19, 2026
Si eres corredor o corredora, esta distancia sprint del SkiMo te resulta familiar por una razón: es un test de motor, piernas y cabeza… con transiciones a lo triatlón.
- La subida es una “cuesta larga” a ritmo de serie: esfuerzo muy alto, piernas ardiendo y sensación de que el oxígeno te llega en cómodos plazos de 2027. En términos de entrenamiento, se parece mucho a esos entrenos de series de subidas o a un km vertical en miniatura.
- La bajada es la parte trail: técnica, decisión y control del pánico. Como bajar fuerte por piedra suelta: si dudas, pierdes.
- La transición es el “box” del runner: aquí no ganas por vatios, ganas por no perder tiempo. Igual que en un duatlón o triatlón.
En un sprint de skimo, como en el running, no gana el que más sufre, sino el que sufre más rápido y comete menos errores.
Cualquier runner que haya pasado por una lesión larga sabe que lo difícil no es el fisio: es el cerebro. Volver a confiar, volver a apretar, volver a competir sin tener miedo y escucharte demasiado.
Ana Alonso no solo volvió: volvió en un formato (el sprint) donde no puedes esconderte. En cuanto suena el “go”, o estás… o no estás. Y ella estaba.
Lo que el skimo puede aportar a un corredor
Para un corredor, el skimo es una especie de “cross” premium:
- Motor brutal sin impacto (ideal en fases de carga aeróbica o cuando el cuerpo pide no hacer impacto).
- Fuerza específica de subida (glúteo y cuádriceps trabajando al máximo.
- Técnica y estabilidad (tobillo, core, coordinación), que luego se nota cuando vuelves al sendero.
Y al revés: la base de running -sobre todo de trail- encaja como un guante en el skimo. Si no que se lo pregunten a Kilian Jornet.



















































