La saga Novablast se ha convertido en uno de los movimientos más inteligentes de ASICS en la última década. Lo que empezó como una alternativa más dinámica dentro de una marca históricamente asociada a la estabilidad y al confort clásico ha terminado transformándose en uno de los modelos de entrenamiento diario más influyentes del mercado.
Su éxito comercial en los últimos años no es casualidad: la Novablast ha encontrado un punto de equilibrio que muchas marcas persiguen y pocas consiguen. Y es que la familia Novablast ha conseguido algo que no es sencillo dentro del running moderno: crear una identidad propia. No es una zapatilla de competición, no es una maximalista pura enfocada únicamente al confort y tampoco es una trainer clásica. Es un modelo híbrido que busca una mezcla muy concreta: protección, diversión y capacidad para entrenar rápido.

En esta sexta generación, ASICS parece haber decidido apretar la fórmula. La Novablast 6 mantiene la filosofía original, pero introduce más energía en la mediasuela para conseguir una sensación más viva. La idea es clara: seguir siendo una zapatilla para acumular kilómetros, pero con una respuesta más rápida cuando el corredor cambia de ritmo.
El corazón del cambio está en la combinación de espumas. La Novablast 6 utiliza una construcción basada en FF BLAST MAX junto con FF TURBO SQUARED en la zona del antepié, una configuración que busca aumentar el retorno energético justo en la fase más importante del ciclo de carrera: el despegue.

El resultado esperado es una sensación más propulsiva. La Novablast siempre destacó por tener un rebote agradable, pero la sexta generación intenta que ese rebote sea menos pasivo y más dirigido hacia delante. El añadido del sistema Trampoline Pod refuerza esa intención: generar una transición más elástica, con una salida más rápida y una sensación de impulso más marcada.
Muchas zapatillas con espumas muy reactivas terminan siendo exigentes porque la plataforma se mueve demasiado bajo carga. La Novablast 6 mantiene una base amplia y una geometría diseñada para controlar la pisada, algo especialmente importante en una zapatilla que probablemente será utilizada para entrenamientos diarios de muchos corredores.

El perfil sigue siendo alto, con aproximadamente 41,5 mm de altura en talón y 33,5 mm en antepié, situándola claramente dentro del segmento de zapatillas maximalistas actuales. ASICS combina altura con distribución de espuma: mucha protección vertical, pero intentando conservar una transición dinámica.
El peso, alrededor de 253 gramos, es otro punto fuerte. Para una zapatilla con semejante cantidad de material bajo el pie, mantenerse en esa cifra demuestra que la marca ha trabajado bien la relación entre volumen y eficiencia. No es una zapatilla ligera de competición, pero sí está en un rango donde permite hacer entrenamientos rápidos sin sensación de llevar una estructura pesada.

El upper también recibe una evolución importante. ASICS apuesta por una construcción más ventilada y adaptada al uso diario. Aquí la Novablast 6 mantiene una filosofía muy japonesa: cada elemento tiene que aportar algo al conjunto.

La suela mejora con la incorporación del compuesto ASICSGRIP del que ya os hemos hablado infinidad de veces.

Su zona natural seguirá siendo el rodaje diario, las tiradas largas y los entrenamientos progresivos donde se necesita una zapatilla que pueda cambiar de marcha.
El precio sube ligeramente hasta aproximadamente 160 euros, unos 10 euros más que generaciones anteriores.
La conclusión es que la ASICS Novablast 6 representa la evolución de una fórmula que ya era ganadora. No busca convertirse en una zapatilla de placa ni copiar el comportamiento de modelos de competición. Su objetivo es otro: ser una de las mejores herramientas para entrenar rápido muchos días a la semana.


























































