Mizuno Neo Zen 2 es una zapatilla de entrenamiento diario de esas que se adaptan al tipo de entrenamiento que toque sin necesidad de tener un plan previo de qué usar en cada sesión. Una zapatilla capaz de rodar suave durante muchos kilómetros, pero también de moverse con soltura cuando el ritmo pide algo más, ya sea una tirada más corta pero rápida o un día de cambios de ritmo donde la fluidez de la transición marca la diferencia. El espíritu sigue siendo el mismo: una zapatilla pensada para quienes les gusta alternar ritmos y exprimir la sesión sin que la zapatilla limite lo que se quiere hacer.
La filosofía no cambia respecto a su origen y la clave está en ofrecer comodidad y protección al correr lento, pero con un comportamiento más vivo cuando llegan entrenamientos exigentes. En ese punto intermedio entre las muy amortiguadas de uso diario y las voladoras de competición es donde la Mizuno Neo Zen 2 vuelve a encontrar su sitio, ahora con una ejecución más refinada y más estable que antes.

Su mediasuela combina dos elementos que ya estabana en la primera edición: la espuma Enerzy NXT y el diseño Smooth Speed Assist. La primera aporta una amortiguación suave y cómoda, con un retorno de energía que anima la zancada cuando se aumenta el ritmo. La segunda ayuda a que la transición sea fluida, favoreciendo una pisada eficiente sin que sea necesario forzar la técnica. En esta segunda versión, el comportamiento del material se siente más controlado, con menos hundimiento y una respuesta más estable, algo que se agradece especialmente en tiradas largas o en ritmos más sólidos donde mantener la estabilidad es clave. Esa mezcla de suavidad y reactividad mantiene la personalidad de la serie, pero con un punto más equilibrado que ayuda a aprovechar mejor su eficiencia.

El drop de 6 mm vuelve a ser una pieza fundamental en la sensación final. Se nota natural, ni demasiado bajo ni demasiado alto, y permite que la zapatilla funcione igual de bien tanto para quienes entran más de talón como para quienes corren apoyando más adelantado. Con perfiles altos, este drop ayuda a que la pisada no se sienta forzada, y se agradece cuando se encadenan muchos kilómetros sin variaciones de ritmo.
La suela sigue siendo una de las partes más interesantes del conjunto. Construida con caucho resistente y diseñada para trabajar en función de cómo la pisada va aplicando presión, ofrece un agarre estable incluso sin recurrir a un taqueado agresivo. La disposición en estrías favorece que entre en contacto con el suelo de manera progresiva, lo que hace que cada fase de la pisada sea más suave y más continua.

La parte externa del talón, donde la mayoría de corredores impactan primero, utiliza patrones más profundos para mejorar tanto la durabilidad como el agarre. En la zona de los metatarsos, esa misma geometría ayuda en la fase de impulso, dando una sensación de firmeza que facilita acelerar con naturalidad.
Aun con una goma de dureza más bien baja —algo que siempre parece contradictorio cuando se habla de durabilidad—, la suela mantiene el equilibrio entre resistencia al desgaste y adherencia. El ancho sorprende para ser una zapatilla con ambición de ligereza: las medidas generosas tanto atrás como delante aportan una estabilidad extra que se nota especialmente al correr cansado o en superficies donde la pisada no siempre cae perfecta.
El upper es probablemente lo que más cambia respecto al estilo original, manteniendo el concepto pero evolucionándolo. La malla sigue siendo muy ventilada, con una gran cantidad de microperforaciones que dejan pasar muchísimo aire. La diferencia está en cómo se administra esa ventilación: zonas más abiertas en la parte delantera y otras más estructuradas en mediopié, donde el pie necesita más sujeción. La sensación es de un ajuste cercano, firme, sin moverse por dentro incluso cuando se aprieta el ritmo. No es una zapatilla ancha; quien busque amplitud inmediata puede notarla algo ceñida, pero quienes prefieren que el pie quede bien recogido van a sentirse muy cómodos.

La estructura tipo botín continúa siendo uno de esos detalles singulares de la serie. No hay una lengüeta tradicional, sino una pieza continua que envuelve el pie. Con los cordones planos y un número generoso de ojales, las posibilidades de ajuste son amplias, lo que permite encontrar el punto exacto de sujeción sin apretar más de la cuenta.

El collar es alto y envuelve bien la zona del tobillo, con un tirador trasero que facilita ponerse la zapatilla sin pelear con la estructura del upper. Esa parte está rematada con un panel reflectante que recorre casi todo el talón. La sensación general es que todo está pensado para que el pie quede firme, estable y cómodo, tanto en rodajes suaves como en esfuerzos fuertes.
A nivel de peso, la Neo Zen 2 sigue sorprendiendo. Mantiene cifras muy contenidas, alrededor de los 235 gramos en versión masculina y 200 en femenina, algo difícil de encontrar en zapatillas con este nivel de amortiguación y soporte.

En conjunto, la Neo Zen 2 mantiene la esencia de la primera edición pero da un salto hacia adelante en control, estabilidad y ajuste. Sigue siendo una zapatilla pensada para quienes buscan un modelo ligero, amortiguado y reactivo, válido para rodajes rápidos, intervalos o simplemente para entrenar con una transición fluida y sin complicaciones. Con la superespuma Enerzy NXT, el refinamiento del Smooth Speed Assist, una suela con agarre progresivo y un upper ceñido y muy ventilado, vuelve a situarse como una opción tremendamente versátil y preparada para adaptarse al entrenamiento que toque.
Su Pvp es de 150€



















































