Xavier Thévenard, el triple ganador del UTMB volverá a ponerse un dorsal en una gran carrera de montaña: el francés estará en la salida de la distancia 90 km del Mont-Blanc Marathon (no del UTMB), el próximo 26 de junio de 2026 en Chamonix.
El Mont-Blanc Marathon es una de las pruebas más técnicas, bellas y simbólicas del calendario francés: 92 kilómetros y 6.330 metros de desnivel positivo, con salida a las 4:45 de la mañana y final en el corazón de Chamonix.
Francia llora de alegría. O, como mínimo, los aficionados al trail running se habrán emocionado al saber que el “Petit Prince” vuelve a una línea de salida importante después de años muy complicados.

Xavier Thévenard no necesita demasiadas presentaciones. Ganó el UTMB en 2013, 2015 y 2018, y es uno de los nombres que ayudó a construir la mitología moderna del ultra-trail europeo.
Su ficha en UTMB recoge esas tres victorias en la prueba reina de Chamonix, además de otros garndes resultados que explican por qué su nombre sigue pesando tanto en este deporte.
Pero la noticia no va de si puede ganar más ultras o no. De hecho, reducir su regreso a una clasificación sería casi no entender nada sobre su figura. Thévenard llevaba años prácticamente desaparecido del primer plano competitivo por culpa de la enfermedad de Lyme, una dolencia que le obligó a poner su carrera en pausa y que le dejó durante mucho tiempo lejos de poder entrenar con normalidad.
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En los últimos meses ya se habían visto señales de que Thévenard volvía a reconocerse como deportista. Una de las más potentes llegó con un reto de esquí de fondo en los Monts Jura: 220 kilómetros en 24 horas, una barbaridad que sirvió como aviso de que el motor volvía a encenderse.
Ahora llega el siguiente paso: regresar a una carrera grande. Y hacerlo en Chamonix, en una prueba que ya conoce perfectamente. El propio dossier del Marathon du Mont-Blanc recuerda a Thévenard como ganador del 90 km en 2017 y 2019.
El 90 km del Mont-Blanc no es el UTMB, pero Chamonix siempre es Chamonix. Y para Thévenard, volver allí tiene una carga simbólica evidente. Es regresar al lugar donde se hizo leyenda, pero también al escenario donde el trail francés lo reconoció como algo más que un corredor con un palmarés gigante.
Porque Thévenard siempre ha tenido algo distinto. No solo por saber ganar. También por su forma de entender la montaña, por su discurso más sobrio, por su defensa de una práctica más coherente con el entorno y por esa imagen de campeón poco dado al ruido.
No vuelve solo un corredor. Vuelve una manera de estar en la montaña.



























































