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VAN RYSEL presenta un mono ciclista de competición con airbag integrado

VAN RYSEL airbag ciclismo
Foto: VAN RYSEL

La seguridad en el ciclismo profesional podría estar acercándose a uno de esos puntos de inflexión que, con el tiempo, parecen inevitables. VAN RYSEL ha presentado Project AIRBAG, un mono de competición con airbag completamente integrado pensado para carretera y desarrollado específicamente para el contexto del WorldTour.

La idea no es añadir una capa extra ni un sistema externo, sino construir desde cero una prenda de competición que proteja al ciclista sin alterar sus prestaciones sobre la bici.

El movimiento no llega en un momento cualquiera. En un pelotón cada vez más rápido, la discusión sobre la seguridad ya no gira solo en torno a cascos, recorridos o neutralizaciones: también empieza a entrar de lleno en el terreno de la ropa técnica y la protección activa.

Según los datos facilitados por la propia marca, alrededor del 20% de los corredores WorldTour sufren fracturas cada temporada y en los últimos seis años se han registrado más de 1.300 fracturas en competición profesional.

Lo más llamativo del proyecto es que no se trata de un simple concepto de laboratorio. La versión actual ya es plenamente funcional y se encuentra en la fase final de validación con ciclistas de los equipos Decathlon CMA CGM y VAN RYSEL Roubaix, como paso previo a un posible desembarco en carrera. El sistema despliega el airbag en 60 milisegundos, tiene un peso aproximado de 500 gramos para el propio módulo de protección y sitúa el peso total del mono completo en torno a los 700 gramos, claramente por debajo de soluciones equivalentes vistas hasta ahora en disciplinas como MotoGP.

VAN RYSEL airbag ciclismo
Foto: VAN RYSEL

En cuanto a la protección, VAN RYSEL explica que esta primera generación del AIRBAG se centra en tres zonas especialmente sensibles: el tórax y la caja torácica, la estabilización cervical para reducir riesgos por hiperextensión y toda la línea de la espalda. A eso se suma el uso de materiales resistentes a la abrasión en zonas típicas de impacto, con el objetivo de reducir también lesiones superficiales como las quemaduras por fricción sobre el asfalto.

La otra gran clave del proyecto está en la detección. El sistema ha sido desarrollado junto a In&motion y trabaja con algoritmos entrenados con más de 450 millones de kilómetros de datos, analizando la dinámica del ciclista hasta 1.000 veces por segundo para distinguir entre movimientos normales de carrera y una caída real. Es, en cierto modo, la traslación al ciclismo de una tecnología ya probada en deportes de alta velocidad, pero adaptada a las particularidades del pelotón y de la competición en ruta.

Naturalmente, un invento así solo tiene sentido si no penaliza el rendimiento. Por eso VAN RYSEL ha desarrollado el mono junto a Swiss Side con el objetivo de igualar el comportamiento aerodinámico de un traje WorldTour convencional. La marca asegura que el sistema ya ha pasado por sesiones de túnel de viento, simulaciones CFD y protocolos de cámara climática para validar también la termorregulación, uno de los grandes puntos críticos de cualquier prenda cerrada de competición.

Más allá del anuncio de producto, aquí hay una lectura de fondo bastante interesante: el ciclismo profesional empieza a asumir que la siguiente gran frontera de la seguridad puede pasar por equipamiento inteligente e integrado.

De hecho, la UCI lanzó en febrero de 2026 una llamada de interés para desarrollar equipamiento de protección para ciclistas, incluyendo airbags y ropa técnica, con el objetivo de definir un marco normativo y unos estándares claros, y anunció además grupos de trabajo a lo largo de 2026. Ya en enero de 2025 el organismo había señalado públicamente que los airbags para corredores formaban parte de las soluciones de seguridad que se estaban analizando.

Por eso Project AIRBAG no debería leerse solo como una novedad de marca. También puede interpretarse como una toma de posición estratégica en un momento en el que el reglamento, la tecnología y la presión por reducir lesiones empiezan a empujar en la misma dirección.

Queda por ver si el pelotón lo aceptará, si la UCI terminará fijando estándares y si la protección activa puede entrar de verdad en carrera sin abrir nuevos debates. Pero la comparación que desliza VAN RYSEL no es casual: si el casco marcó un antes y un después hace dos décadas, la marca francesa cree que el airbag puede ser el siguiente gran cambio en la protección del ciclista.

Además, su plan pasa por llevar esta tecnología al mercado minorista en un plazo de dos años.

 


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