No el más mediático, ni el más laureado históricamente. El que manda ahora mismo, en este instante en el que el maratón ha perdido a su faro y todavía no ha elegido heredero.
La pregunta vuelve a estar ahí, sin respuesta clara: ¿quién es ahora mismo el mejor maratonano del mundo? No el más grande de la historia, ni el más mediático; el que domina hoy, con las piernas y los números sobre la mesa.
Durante años no había debate. Eliud Kipchoge marcaba el ritmo de todo. Luego apareció Kelvin Kiptum y cambió directamente la escala, acercando el maratón a algo que parecía ciencia ficción. Su muerte dejó algo más que un vacío emocional: dejó el trono sin dueño.
Y en ese espacio han crecido tres perfiles muy distintos: Sebastian Sawe, John Korir y Jacob Kiplimo. No hay consenso porque los datos apuntan en direcciones diferentes.
Sawe es el caso más difícil de leer. Todo lo que ha hecho hasta ahora apunta demasiado alto para lo poco que lleva. Tres maratones, tres victorias. Debut en Valencia en 2:02:05, que no es solo rápido, es uno de los mejores debuts de siempre. Luego Londres, donde rompe la carrera en el kilómetro 30 contra un grupo lleno de grandes, y Berlín, donde sale a ritmo de récord del mundo con 25 grados y acaba en 2:02:16 prácticamente solo.
Pero más allá de los tiempos, lo que realmente cambia la conversación con Sawe es cómo corre. Sus parciales no son los típicos de alguien al límite. Tiende a cerrar más rápido que lo que abre, algo muy poco común en maratón de élite. En Londres y Valencia la segunda mitad es más rápida, y en entrenamientos, según quienes lo han visto de cerca, es capaz de meter kilómetros finales en torno a 2:40/km después de entrenos largos.
Ahí está la clave. Sawe da la sensación de no estar todavía exprimido del todo. No parece correr al 100%, y aun así gana. Por eso, cuando habla del sub-2 oficial y dice “es posible”, no suena a frase hecha.
Korir no genera esa incógnita.
Lo de Boston 2026 no solo ha sido victoria. Ha sido una demostración de dominio, 2:01:52, con una segunda mitad en 60:02 y sacando casi un minuto a un campeones del mundo y ganadores de majors. 13 hombres bajaron de 2:06, 8 de 2:05 y 3 de 2:03.
El nivel fue altísimo. Una carrera rápida en la que Korir fue claramente el más fuerte.
Viene de ganar en Chicago 2024, en Valencia, de repetir en Boston. Corre rápido en circuitos rápidos y sabe ganar en circuitos duros, eliminando unaesa duda: la especialización. Korir no depende del contexto. En Chicago 2024 pasó la media maratón, a un ritmo 32 segundos por debajo del récord para después ceder ante Kiplimpo y acabar retirándose.
Y luego está Kiplimo, que juega a otra cosa.
Su caso es más difícil de encajar en una comparación directa porque su base no es el maratón. Es uno de los pocos atletas que ha sido élite absoluta en pista, cross y ruta. 12:40 en 5.000, 26:33 en 10.000, múltiples títulos mundiales de campo a través. En medio maratón, directamente, se mueve en una dimensión distinta: tiempos en torno a 56:40–57:20.
Cuando salta al maratón, no necesita adaptación. Debuta en Londres segundo, gana en Chicago con 2:02:23 y ya ha demostrado que puede ganar a Korir.
Lo interesante con Kiplimo es que su límite fisiológico parece más alto que el de los otros dos en términos puros: consumo de oxígeno, economía de carrera, capacidad de sostener ritmos altos sin degradación. La duda no es si puede correr rápido. La duda es si va a optimizar el maratón igual que ellos.
Porque el maratón no es solo motor. Es gestión. Y ahí Sawe y Korir, ahora mismo, están un paso por delante.
Con todo esto, la respuesta depende de qué se quiera medir.
Si se mira el presente, Korir parece que tiene el argumento más sólido. Si se mira el potencial y la sensación de que todavía no hemos visto el techo, Sawe es el nombre que más inquieta.
Si se mira el talento y la base fisiológica, Kiplimo probablemente está por encima de los dos.
La barrera de las dos horas sigue ahí, más cerca que nunca.



























































