La navarra Estefanía Unzu, conocida por millones de seguidores como Verdeliss, ha vuelto a llevar su cuerpo al límite con un desafío poco habitual incluso en el mundo de la ultradistancia: correr durante 24 horas ininterrumpidas sobre una cinta. El escenario elegido fue el escaparate de una tienda de Decathlon en Madrid, donde puso a prueba un nuevo modelo de zapatillas de ‘running’ ante la mirada constante de curiosos y aficionados.
La atleta arrancó el reto el miércoles a las 19:00 horas con una idea: pormocionar las Kipride Max (de Kiprun) y explorar hasta dónde podía llegar, tanto física como mentalmente. Antes de empezar ya anticipaba cuál sería el mayor obstáculo: mantener una correcta alimentación e hidratación durante toda la jornada. Su plan pasaba por ingerir líquidos y alimentos cada 45 minutos, incluso sin hambre, para evitar el temido bajón energético.
Verdeliss se está pegando 24 horas corriendo en un escaparate.
Comenzó el miércoles 25 a las 19:00 y debe terminar este jueves 26 a las 19:00.
Es en el Decathlon de la calle Orense en Madrid. pic.twitter.com/rh0Ojt1Tw2
— juanma bellón (@juanmacorre) February 26, 2026
La batalla mental tras la hora doce
Las primeras horas transcurrieron con buenas sensaciones. Sin embargo, al cruzar el ecuador de la prueba, el panorama cambió. “Hasta la hora doce me encontré fuerte, pero después empezó la verdadera lucha”, reconoció al finalizar. Más que el cansancio, lo que se impuso fue el desgaste psicológico.
En lo físico, explicó que correr en cinta tiene su propia exigencia. La repetición constante del gesto provoca microimpactos continuos en las mismas zonas, lo que castiga especialmente las piernas.
Para sostenerse en los momentos críticos recurrió a una estrategia.“Me repetía que no estaba cansada, que solo era dolor. He parido sin epidural, esto no es nada para mí”.
Durante toda la jornada se alimentó principalmente con purés de arroz y batidos de frutas infantiles. El reto pudo seguirse en directo desde el exterior del establecimiento, convirtiendo el escaparate en una improvisada grada urbana, recorriendo en total algo más de 250 kilómetros.



















































