Lo que parecía una hazaña legendaria acaba de convertirse en una de las mayores polémicas del atletismo reciente según ha revelado la revista Runners World. La World Athletics ha decidido no ratificar el récord mundial de medio maratón que el ugandés Jacob Kiplimo logró en la Mitja Marató de Barcelona 2025.
Kiplimo había dejado una marca brutal de 56:42, rebajando 48 segundos el anterior registro. Se ha considerado ilegal porque el atleta se aprovechó del rebufo del coche guía que abría la carrera. Según la misma fuente, que cita confirmación directa de la federación internacional, tras meses de investigación, ha concluido que el atleta se benefició del rebufo del coche.
Las imágenes de la carrera ya habían generado sospechas en redes sociales, donde muchos aficionados señalaron que el ugandés corría demasiado cerca del vehículo que abría la prueba. Según el reglamento internacional, los atletas no pueden recibir ningún tipo de ayuda externa ni asistencia técnica durante la competición.
Por otro lado, la federación también detectó que Kiplimo habría recibido indicaciones de su entrenador durante el recorrido, otra infracción que parece que terminó de inclinar la balanza para invalidar el registro.
De hecho, Kiplimo ayer estuvo en Barcelona recogiendo el Trofeo Mundo Deportivo en la gala en la que celebraban su 120 aniversario y, podría ser, la antesala todavía no confirmada oficialmente de una nueva participación en la Media Maratón de Barcelona que se celebra la próxima semana, como paso previo al maratón de Londres y, quizás, sirva para reivindicar que tiene el WR en las piernas.
Con esta decisión, el récord mundial vuelve oficialmente al etíope Yomif Kejelcha, que había parado el cronómetro en 57:30 en Valencia 2024 aunque el ugandés siga en cabeza de la lista de marcas, pero no será considerado récord del mundo.


















































