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Incendios y calidad del aire: el nuevo reto para el trail running

La Leadville Trail 100 Run podrá disputarse el próximo 22 de agosto, pero no lo hará tal y como estaba previsto. La organización ha recibido autorización para continuar con la temporada 2026 pese al incendio Willow, aunque deberá modificar el recorrido y mantiene la celebración condicionada a la evolución del fuego y de la calidad del aire.

El caso de Leadville no es aislado. Los incendios forestales, el cierre de espacios naturales y el humo están alterando cada vez más el calendario del trail running. Este verano ya han provocado cancelaciones en Colorado y sus efectos han llegado incluso a poner bajo vigilancia la final del Mundial de fútbol en Nueva Jersey.

Incendio Willow en Colorado
Incendio Willow en Colorado

Una Leadville 100 diferente

Leadville Race Series ha confirmado que dispone de luz verde para celebrar las pruebas que quedan de su temporada, incluida una de las carreras de 100 millas más históricas de Estados Unidos. Sin embargo, la organización ya reconoce que el trazado tendrá que cambiar. Algunas zonas del recorrido habitual, como los sectores de Sugarloaf y Powerline, se encuentran en el entorno afectado por el incendio Willow.

El fuego comenzó el 28 de junio al oeste de Leadville y ha obligado a realizar evacuaciones, cerrar carreteras y restringir el acceso a diferentes zonas forestales. Aunque la carrera sigue adelante, todavía no se ha presentado su recorrido alternativo definitivo.

Las primeras carreras canceladas

Otras pruebas de Colorado no han tenido la misma suerte. La organización canceló las dos Silver Rush 50, una de trail running y otra de mountain bike, debido al impacto del incendio sobre los servicios de emergencia y la comunidad local. También fue suspendida la Ouray 100, prevista para mediados de julio, porque otro incendio afectaba directamente a sectores del recorrido.

En pocas semanas, Colorado ha visto cómo varias carreras eran canceladas, modificadas o quedaban pendientes de la evolución del fuego. Una situación que muestra que los incendios ya no son únicamente un riesgo excepcional dentro del trail running.

El fuego no necesita llegar al recorrido

Una carrera de montaña no solo puede suspenderse porque las llamas alcancen los senderos. También, puede hacerlo porque las carreteras permanecen cerradas, los equipos de emergencia están destinados a combatir el incendio, existen órdenes de evacuación o la organización del evento puede interferir en la respuesta de las autoridades.

A todo ello se suma el humo, una amenaza más difícil de prever. Las partículas contaminantes pueden desplazarse cientos o miles de kilómetros y deteriorar la calidad del aire en lugares muy alejados del incendio. Esto significa que una carrera puede tener el recorrido intacto y, aun así, no reunir las condiciones necesarias para celebrarse.

¿Por qué es peligroso correr con humo?

Durante el ejercicio aumenta la frecuencia respiratoria y la cantidad de aire que entra en los pulmones. Un corredor puede inhalar, por tanto, una dosis de partículas contaminantes mucho mayor que una persona en reposo.

El humo puede provocar irritación, tos, dificultad para respirar e inflamación. En una prueba de ultradistancia, donde los participantes pasan muchas horas al aire libre, la exposición puede ser especialmente elevada.

Por eso, las organizaciones ya no solo deben vigilar la proximidad del fuego. También necesitan controlar el viento, la visibilidad y los índices de calidad del aire antes y durante la carrera.

Un problema cada vez más habitual

El trail running ya cuenta con precedentes importantes. La Western States 100 fue cancelada en 2008 por los incendios de California y The North Face Endurance Challenge suspendió su prueba de 50 millas en 2018 por la mala calidad del aire.

La diferencia es que estos episodios empiezan a dejar de percibirse como situaciones aisladas. Las temperaturas elevadas, la sequedad del terreno y unas temporadas de incendios cada vez más largas coinciden con los meses en los que se celebran muchas de las grandes carreras de montaña: julio, agosto y septiembre.

Las organizaciones tendrán que preparar trazados alternativos, establecer protocolos relacionados con la calidad del aire y asumir que una carrera puede modificarse o cancelarse incluso pocos días antes de la salida.


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