La Mitja Marató de Barcelona ha decidido pasar a la ofensiva tras la negativa de World Athletics a ratificar el récord del mundo de media maratón logrado por Jacob Kiplimo en la edición de 2025, con un tiempo de 56:42. Ante lo que considera una decisión carente de explicaciones concretas, la organización de la prueba ha solicitado formalmente el informe completo y todas las evidencias que sustentan la no homologación, y avisa de que llegará hasta el final para defender la validez de la marca.
World Athletics se ha limitado a señalar de forma genérica que el récord no fue ratificado porque “las condiciones bajo las cuales el atleta compitió no cumplen con las normas”, sin detallar en ningún momento qué aspectos concretos vulnerarían el reglamento. Posteriormente, en una comunicación privada con la organización, el organismo internacional apuntó a una presunta ayuda del coche de cabeza y a supuestas indicaciones recibidas por el atleta durante la carrera.
La respuesta de la Mitja Marató de Barcelona ha sido contundente. En su comunicado oficial, la organización rechaza de plano estas acusaciones y sostiene que “la marca lograda por Kiplimo sí cumple con las normas de World Athletics”, asegurando que “no existieron esas supuestas ayudas” y reafirmando que seguirá defendiendo el récord.
Desde la prueba barcelonesa recuerdan que el evento se ha desarrollado históricamente “en estricto cumplimiento del reglamento y bajo los más altos estándares de rigor deportivo y organizativo”, un trabajo que le ha permitido ostentar la categoría Gold Label y ser escenario de otros dos récords mundiales en años anteriores.
Uno de los puntos clave del conflicto es la supuesta influencia del coche de cabeza. Sobre este aspecto, la organización subraya que “no existe una regla que delimite a qué distancia tiene que situarse el coche de carrera respecto a la cabeza de carrera” y destaca que el propio informe oficial del Juez Árbitro, designado por World Athletics, establece “de manera expresa y clara que el vehículo no benefició en ningún momento al atleta y que la competición se desarrolló íntegramente conforme a la normativa vigente”.
También quedan desmentidas las presuntas indicaciones externas durante la prueba. La organización deja constancia de que “ni el entrenador ni el agente de Kiplimo estuvieron presentes en Barcelona el día de la competición” y precisa que “la única persona de su equipo técnico que le acompañó se encontraba en la zona de meta”, sin que existiera “en ningún caso comunicación ni transmisión de instrucciones durante el desarrollo de la carrera”.
Además, la Mitja Marató revela que durante el último año mantuvo contactos reiterados con World Athletics para conocer el estado del proceso de ratificación, recibiendo siempre la misma respuesta: que la documentación era suficiente y que el informe del Juez Árbitro resultaba concluyente.
Con este escenario, la organización barcelonesa no piensa dar el asunto por cerrado. “Una vez se reciba toda la documentación, se estudiará y, si se considera oportuno, se iniciarán las actuaciones necesarias para demostrar la validez de la marca”, advierte el comunicado, dejando claro que la batalla por el récord de Jacob Kiplimo está lejos de terminar.


















































