Femke Bol ha decidido abrir una nueva etapa en su carrera. La atleta neerlandesa, una de las grandes dominadoras del atletismo mundial en los últimos años, afronta 2026 con un cambio profundo: deja atrás los 400 metros vallas para centrarse en los 800 metros con vocación definitiva.
La transición no es simbólica. Según explicó la propia Bol en declaraciones al canal público neerlandés NOS, su entrenamiento ya es el de una mediofondista. Durante los últimos meses ha acumulado entre 40 y 55 kilómetros semanales, una carga muy superior a la que realizaba como cuatrocentista. Más rodajes, más trabajo aeróbico y una nueva mentalidad táctica definen su día a día.
“Es muy probable que nunca vuelva a correr los 400 metros vallas”, reconoce la neerlandesa, que afronta el cambio sin garantías inmediatas de éxito. Su entrenador, Laurent Meuwly, insiste en la necesidad de paciencia: el salto al mediofondo exige tiempo y adaptación.
Aun así, Bol parte con un currículum difícilmente igualable. A punto de cumplir 26 años, suma tres medallas olímpicas, once mundiales y doce europeas a nivel absoluto, además de varios récords históricos en los 400 metros. Una trayectoria que le permite asumir riesgos.
La velocidad, su gran seña de identidad, seguirá siendo un arma clave en su nueva distancia. Por ello mantiene el trabajo de fuerza y parte del entrenamiento explosivo, aunque ahora enfocado a resistir el ritmo de los 800 metros y llegar con opciones a la recta final.
El debut en la nueva distancia podría producirse este invierno en pista cubierta, posiblemente entre febrero y marzo. Eso sí, el Mundial indoor de Torun 2026 queda descartado para los 800 metros, aunque Bol no descarta participar en el relevo 4×400 con Países Bajos.
Con la mirada puesta en Los Ángeles 2028, Femke Bol se lanza al mayor desafío de su carrera: reinventarse cuando ya lo había ganado casi todo.


















































