Inicio Noticias Castillejo: “En mi primer año con Josué en cada sesión de velocidad...

Castillejo: “En mi primer año con Josué en cada sesión de velocidad acababa vomitando detrás del seto”

Castillejo, junto a Elvin Josué Canales en un entrenamiento reciente / LBDC

Es uno de los binomios del atletismo español del momento. Carles Castillejo, una referencia del fondo español de las últimas décadas, dirige a Elvin Josué Canales, uno de los mejores mediofondistas de España de la actualidad. Un reto diferente para el técnico catalán, que lleva también, entre otros, a Carla Domínguez o Adam Maijó. El CAR de Sant Cugat es la guarida, el cuartel general de Castillejo-Canales. La Bolsa del Corredor se entromete en un día de entrenamiento. Y aprovechamos para abordar a Castillejo.

Desde fuera, quizá Josué tiene un poco de fama, no sé si se le ha ganado, de ‘enfant terrible’ un poco. ¿Es tan indomable como parece o hay más personaje que realidad?

No, yo creo que es como todos, cuando entran a la pista se transforman y es su manera de concentrarse y de hacer ese show que es el previo a la competición y lo que él necesita para activarse. Al final, en el día a día es un chaval normal, quizás un poco dormilón, pero bueno, es cuestión de entenderlo y de intentar adaptarse él a mis horarios y yo a los suyos.

Cuando lo viste por primera vez entrenar, ¿qué pensaste más? ¿Que aquí hay mucho por pulir o que aquí hay oro? ¿Cuál fue esa primera reacción?

Bueno, un poco parafraseando a Aladín, que era un diamante en bruto. Yo lo conocía de haberlo visto en el Campeonato de España, en Antequera, cuando era promesa, que salió tirando y dije, madre mía. Entonces piensas, ostras, este tío es un pura sangre, es un velocista y vamos a tener que trabajar cosas que sé que no le van a gustar, porque hay que mejorarle al final los puntos débiles. Entonces yo pensé, hay trabajo que hacer, además cuando empezamos a trabajar arrastraba una pubalgia y no nos planteamos nada. El hecho de empezar poco a poco y empezar a conocernos, porque realmente yo lo tenía visto pero no lo conocía.

¿Cómo es el día a día de entrenamiento con él? Y sobre todo al principio cuando empezáis a trabajar, no sé si lo describirías más como disciplinado, obsesivo…En alguna entrevista has dicho que él se pone un objetivo en la cabeza y no lo duda, lo dice en voz alta, voy a conseguir esto. ¿Cómo lo describirías?

Yo creo que uno de los puntos fuertes que tiene o que ha demostrado hasta ahora es que los objetivos o las metas que se pone las cumple. Dijo al acabar esa primera pista cubierta “yo voy a ser olímpico” y fue olímpico, volvió de las olimpiadas, dijo “yo quiero conseguir una medalla y un récord de España” y lo consiguió. Esa determinación yo creo que es la que le lleva junto con la calidad que ya tiene intrínseca a ser muy bueno. Eso hay que ir conjugándolo en el entrenamiento. Al final el problema que tenemos los entrenadores con los atletas es que tenemos que nosotros frenarlos y ellos entender que tienen que frenarse y no tener que darlo todo en todos los entrenamientos. A él no le cuesta para nada ponerse a correr rápido. Trabajamos mucho sobre todo eso, el que tenga paciencia, el ir poco a poco y que luego eso también lo aplique en la competición para no cometer errores.

En todo ese tiempo que lleváis trabajando juntos, ¿qué diríais que es lo que más habéis podido potenciar y quizá alguna carencia que todavía intentáis pulir o optimizar?

Hemos mejorado la carencia que aún tiene porque por el perfil 400-800 que tiene Josué lo peor que tiene es la parte aeróbica, entonces nos centramos mucho en desarrollar esa vía aeróbica, esa VO2 Max. Él tiene una capacidad de generar lactato muy buena, entonces ya es innata suya, eso no me hace falta trabajarlo, tiene una muy buena tolerancia. Entonces lo que tenemos que trabajar es el punto débil, como siempre les explico, para que el punto débil ya mejore el fuerte. Entonces nos centramos mucho en trabajar toda la parte aeróbica para mejorarla y luego él a lo mejor no lo ve directamente, pero luego sí que lo ve indirectamente, cuando a lo mejor entre series recupera bien, se recupera lo mejor, al día siguiente no está tan cansado, entonces son las pequeñas cositas que nos dicen que el trabajo está siendo bueno y que va por la buena dirección.

¿Normalmente tienes que frenarle más o empujarle más según el día?

Según el día, va por épocas. Estábamos en una época en la que me cuesta, me cuesta, me cuesta, pero se acaban los entrenos. Entonces le decía, el año pasado antes del récord, me decías exactamente lo mismo, que te costaba, te costaba, pero se acababan los entrenos y a la que luego quitabas la carga te encontrabas mejor. En su caso, casi siempre hay que frenarlo, sobre todo en las primeras series, porque sale demasiado rápido, entonces genera demasiada fatiga y entonces se le hace un poco bola el final del entreno. Corrigiendo eso, normalmente va bien.¿Truco? Me pongo yo con la bici. Entonces le marco bien, o le intento marcar bien el ritmo, que a subvelocidades no es fácil.

¿Qué es más determinante en su rendimiento? ¿El físico, la cabeza, su carácter competitivo o es una mezcla de todo que destacarías más de esas cualidades?

Yo creo que en cualquier especialidad, hablando de que todos tienen una calidad ya, la diferencia está en la cabeza. La mentalidad con la que tú afrontas el día a día o con la mentalidad con la que tú afrontas la competición es lo que va a determinar y lo que va a diferenciarte de ser muy bueno a ser una superestrella. En su caso, además, en una prueba que es tan sádica como es el 800, con esa última recta que se les tiene que hacer eterna, la mentalidad que tiene de no tener miedo, de ser decisivo, de querer atacar, siempre es la que lo hace temible en esa última recta. Y lo que le hace también que su rendimiento sea tan bueno.

Tú también, desde que trabajas con él, al ser un medio fondista y quizás estar más acostumbrado a entrenar a fondistas en tu caso, ¿has tenido que evolucionar un poco como entrenador o has sentido cómo te has adaptado?

He tenido que hacer obras en casa de los cabezazos que me he pegado. Piensa que al final él es un perfil que no tenía hasta ahora. Sí que había entrenado, he tenido a Jean Badia y a Daniel Borràs, que son un perfil más, a lo mejor, 800-milqui, o un Adam (Maijó), que sí, que es más de 1.500, 5 mil. Pero siempre eran como medio fondistas largos, pero un perfil velocidad como el suyo no lo había tenido nunca. Entonces tienes que romper todas las ideas preconcebidas que tiene, sobre todo en tema de recuperaciones, aparte del sistema de entreno, que al final el sistema de entreno suyo es totalmente diferente del que hacen el resto. Primero porque ahí tienes que adaptarlo a sus cualidades y aparte luego tienes que potenciar lo que tienes que potenciar. Yo, por ejemplo, poner en el papel 10 de 400 a Rimo de VO2 Max, que a un Adam se lo pondría con 50 segundos, un minuto de pausa, le tengo que poner un minuto y medio, o incluso a principio de temporada tenía que poner dos minutos. Claro, el primer día, a lo mejor le puse un minuto 20 y evidentemente me quedé corto. Me acuerdo que aquel primer invierno fue sobre todo de aprendizaje, de que necesitaba dos minutos porque si no, no consigo el objetivo y no pasa nada. Entonces descubres que no pasa nada. El atleta es así y guay. ¿Qué hemos conseguido? Que de esos dos minutos ya recupera uno, uno diez. Entonces ahí está parte de la mejora también.

En este tiempo que lleváis juntos, ¿qué dirías que es lo más bestia a nivel emocional que habéis tenido que afrontar? 

Bueno, yo creo que eso en todo caso, si os lo quiere contar él, porque al final vivió una situación muy complicada a nivel personal que le afectó bastante y que nos tuvo en jaque durante todo el invierno pasado, que en parte yo creo que también fue motor de todo el éxito. Supo redirigirlo. Viendo más cosas positivas, yo creo que toda la fase de que no llegara ese transfer, porque no se sabía ni dónde estaba, entonces el hecho de que yo llamara a Raúl, oye, este chico acaba de hacer 1.45, podría ir al Europeo, no va a ir porque ya no hay plazo, pero oye, que hay unos Juegos, que se reactivara eso y que gracias al 1.44 que luego hizo se acelerara todavía más ese proceso y me llegara esa llamada a las 7 de la mañana de Raúl, y pues todo ese mes de mayo, junio y julio fue muy duro. Y tú imagínate cómo Josué de golpe pasa de ir a un campeonato de España sin tener protagonista. El protagonismo a nivel de clasificación a de golpe y porrazo, sin comerlo ni beberlo, ser foco de atención a nivel mediático y a nivel de sus rivales, que de golpe lo consideran evidentemente un rival directo para esa clasificación, para los Juegos. En la semifinal, en el calentamiento, le vi la cara y pensé, madre de Dios, digo, este tío no ha dormido nada, este tío no había dormido nada. El domingo estaba mejor que el sábado, pero la cara aquella, aquellos ojos, aquellas ojeras, decías, madre mía, y luego corrió bien, ¿no? Al final la adrenalina nos salva de estas cosas.

¿Hay alguna anécdota más allá de esto que nos has contado? ¿Qué le defina así, como persona, como atleta, de cómo es él? ¿Algún momento puntual que le recuerdes?

Bueno, pues cómo es él, ese espíritu que tiene competitivo, a nivel de entrenamiento, no sé, algún momento así especial que hayas pasado, no sé, te venga a la cabeza. No, ahora mismo no. Yo lo que quizás destaco es que es un chaval que, te diría que el 90% de los días está contento. Está feliz y que baja a la pista más serio o menos serio, pero que siempre acaba soltando algún chascarrillo, alguna cosa que al final dinamiza al grupo y nos hace que para todos sea mucho más ameno. Quizás como anécdota, te diría que gastó todas las vomiteras el primer año que entrenó conmigo. El pobre no paraba. Cada vez que hacíamos algún entreno de velocidad acababa en el seto del fondo o en la hierba,  vomitando. Y decías, bueno, pues será normal, chicos. Era un chico de vomitar normal. O sea, de vomitar mucho. Y luego a partir de ahí realmente ha aprendido o ha acabado ya de vomitar y rara vez acabamos a esos niveles aún haciendo entrenamientos quizás de más exigencia. 

El hecho de que resida aquí en el CAR, que esté en este ecosistema, ¿qué lectura haces tú como entrenador?

Bueno, tienes la doble lectura. Por un lado que te facilita la vida al 200% en cuanto a que tienes infraestructura, tienes medios para poder entrenar casi todos los días del año y tienes pues todos los servicios que necesites. Por otro lado, pues si eres demasiado obsesivo, pues puede ser un hándicap el hecho de estar todo el día aquí metido en esta burbuja sin pensar en otra cosa que no sea descansar, que no sea rendimiento. No es su caso. Por suerte se evade meridionalmente rápido y si se estresa mucho se echa una siesta. Ya te he dicho que era muy dormilón. Y eso pues a él personalmente le ayuda. Le ayuda a centrarse, a estar alineado con el objetivo que tenemos como equipo de trabajo y a partir de ahí pues las cosas funcionan. ¿Sería a lo mejor más difícil o no estando fuera del CAR? No lo sabemos. Pero a él, a día de hoy, podemos decir que sí que le funciona.

¿Cómo entrenador a ti qué tipo de atleta te resulta más difícil? ¿El rebelde, el perfil más rebelde o el trabajador extremo sin quizá tanto talento innato?

No, yo creo que el trabajador de por sí ya te va a responder siempre. Entonces ese perfil es muy bueno porque tú le vas a exigir trabajo y él te va a devolver trabajo. El rebelde pues a lo mejor tienes que ir un poco más detrás de él. Es más complicado de gestionar. Pero yo siempre les acabo diciendo una cosa. Es vuestra carrera deportiva, no la mía. Yo, por suerte o por desgracia, la mía ya está. Ahora a lo mejor tengo mi carrera deportiva como entrenador, pero como atleta ya está. A partir de aquí, lo que tú le des al atletismo es lo que te va a devolver. Te va a devolver en cantidad bastante menor de lo que tú le vas a dar, pero te devolverá algo. Si tú le das mucho, te va a devolver algo. Pero si le das poco, es que te va a devolver nada. Entonces al final la pelota está en su tejado y lo tienen que asumir.

¿Qué tiene especial el método de entrenamiento que aplicas con él? ¿Igual con el de otros mediofundistas?

Está todo inventado. Con él más o menos intento distribuir las cargas, hacer ciclos de dos semanas, en los cuales puede haber un día de trabajo de umbral, puede haber un día de trabajo de V2 Max, va a haber un día de trabajo de velocidad, luego va a haber un día de trabajo, a lo mejor hace otro V2 Max, otro umbral, depende. A medida que nos vamos acercando a competiciones, a lo mejor todo ese trabajo complementario de umbral o de VO2 Max empieza a dar paso a meter un ritmo en competición. Intentamos entrenar siempre martes, jueves, sábado, estructura clásica. Quizás con él sí que utilizo más el umbral fraccionado, este que han puesto de moda los noruegos, pero sin hacer doble umbral ni mucho menos, porque creo que no le hace falta. Por su perfil es mucho más interesante desarrollarle el VO2 Max que no el umbral. Ya mejorará el umbral porque el VO2 Max tirará de él, hay que trabajarlo, pero no tanto. Y sí que él se lo fraccionó más que nada porque si no se va de lactato y ya no consigue el objetivo. Entonces quizás una de las principales adaptaciones que hacemos con él es ese trabajo. Este año sí que hemos introducido ese tipo de trabajo después de una sesión láctica para ver si de esa manera también él limpia más rápido ese lactato, se recupera mejor y eso incluso lo podemos introducir, como lo introducen algunos compañeros suyos, después de una competición o entre una semifinal y una final para poder estar más recuperado.

Este año os centráis más en el aire libre que en la pista cubierta. ¿Cómo cambia eso el enfoque del invierno respecto al del año pasado? ¿Cómo lo orientáis? ¿Qué diferencias nos podéis indicar?

Lo importante es que aprendemos un poco de errores. Siempre digo que hay que equivocarse para aprender. El año pasado nos centramos mucho en la pista cubierta porque nos salió así y vimos que podíamos explotarla. Y luego el verano nos costó Dios y ayuda poder acabarlo y sin el rendimiento que se le presuponía que tenía que dar precisamente por culpa del invierno tan bueno que habíamos tenido. Este año priorizamos el verano porque hay un campeonato Europa. Eso nos hace ir un poquito más tranquilos. Vamos con un mes de retraso respecto a lo que estábamos el año pasado. El año pasado, a mitades de enero, estaba haciendo el récord de España de pista cubierta o de short track. Este año vamos a intentar llegar a ese punto de forma de una manera diferente, pero un mes más tarde, ya más cerca del campeonato de España. ¿Qué hemos variado? Sobre todo la exigencia de los entrenamientos. En el 800, y él me lo dice muchas veces, si a mí lo que me pone más en forma son las series largas. De 500, de 600, a ritmos cercanos al de competición. Pero también son los que más te matan. Vamos a intentar llegar al mismo sitio sin recurrir puntualmente, pero no con la frecuencia que lo hicimos el año pasado a ese tipo de series, que son las que más le dejan tieso. Precisamente porque hay que guardar balas. El verano está ahí, campeonato de Europa, es importante. Hay que guardar balas. Que luego él, por los resultados de temporada, se clasifique al Mundial. Si nos seleccionan, pues vamos. Pero, habiendo hecho un trabajo diferente, espero que salva guardando las balas para el verano.


Suscríbete a nuestro newsletter

Recibe en tu correo lo mejor y más destacado de LBDC

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí