Run Research Lab de Brooks. Cuartel general de Brooks en Seattle
Durante muchos años, hablar de Brooks era hablar de zapatillas de entrenamiento diario. De modelos MUY fiables, cómodos y duraderos, con nombres que cualquier corredor y corredora habitual conoce: Ghost, Glycerin o Adrenaline. Zapatillas para acumular kilómetros, preparar maratones y salir a correr prácticamente cada día.
Y esa sigue siendo una parte fundamental del negocio de la marca. Pero algo está cambiando.
Los últimos resultados comerciales de Brooks dibujan una compañía que está ampliando su territorio. Ya no se conforma con competir en el segmento de las zapatillas de entrenamiento diario: quiere ganar protagonismo en el trail running, en la competición de alto rendimiento y también en el textil técnico.
Según los datos publicados por Brooks Running el pasado 29 de octubre, la compañía ha incrementado sus ingresos un 12% durante los tres primeros trimestres de 2026, respecto al mismo periodo del año anterior.
Es su decimotercer trimestre consecutivo de crecimiento, con una evolución especialmente positiva en Europa, Oriente Medio y África, donde los ingresos aumentaron un 24%. Por categorías, el calzado creció un 11% y la ropa deportiva un 18% durante los nueve primeros meses del año.
La compañía mantiene, además, una posición muy sólida en las tiendas especializadas estadounidenses, donde asegura liderar las ventas de calzado de running de rendimiento.
Probablemente sea uno de los datos más interesantes del informe. Las ventas de la categoría de trail running de Brooks crecieron un 44% durante el tercer trimestre de 2026, respecto al mismo periodo del año anterior.
La compañía señala dos protagonistas de esta evolución: la familia Cascadia, que celebra veinte años de historia, y la nueva Brooks Ghost Trail.
La Cascadia representa el trail más tradicional de Brooks. Una zapatilla asociada a la protección, la estabilidad y la polivalencia, que ha ido evolucionando durante dos décadas. La familia también ha dado un paso hacia la competición con la Brooks Cascadia Elite, una propuesta mucho más ambiciosa, con espuma PEBA y placa de competición.
La Ghost Trail, por su parte, responde a una tendencia diferente: la creciente popularidad de las zapatillas híbridas, capaces de desenvolverse tanto sobre asfalto como por caminos y senderos sencillos.
No todos los corredores/as que pisan tierra quieren enfrentarse a un terreno muy técnico o correr una ultra. Muchos simplemente salen de casa, atraviesan la ciudad y terminan acumulando kilómetros por parques, pistas forestales o caminos.
Y ahí es donde Brooks ha encontrado una oportunidad para trasladar el éxito de su familia Ghost a un terreno diferente.
Si el dato del trail resulta llamativo, el de las zapatillas de competición todavía lo es más. La familia Brooks Hyperion Elite ha incrementado sus ventas un 68% interanual durante el tercer trimestre de 2026.
Es un crecimiento importante para una marca cuya imagen ha estado tradicionalmente mucho más vinculada a las zapatillas de entrenamiento que a las grandes superzapatillas del mercado. Durante los últimos años, Brooks ha trabajado para cambiar esa percepción, ampliando su gama Hyperion y apostando por tecnologías de amortiguación más reactivas y materiales orientados al máximo rendimiento.
Uno de los grandes escaparates deportivos de la marca ha sido el británico Josh Kerr, que en julio consiguió batir el récord mundial de la milla con un registro de 3:42.66.
Brooks convirtió aquel desafío en el denominado Project 222, una iniciativa vinculada al objetivo de correr la milla en 222 segundos y para la que desarrolló material de competición específico. El récord no explica -ni mucho menos- por sí solo el crecimiento comercial de la gama en ese nicho, pero sí ilustra hasta qué punto Brooks está intentando asociar sus zapatillas rápidas con el máximo nivel del atletismo internacional.
Aunque las zapatillas continúan siendo el corazón del negocio, Brooks también está encontrando nuevas oportunidades en el textil.
Los ingresos procedentes de ropa deportiva aumentaron un 18% durante los nueve primeros meses de 2026, con un crecimiento del 20% durante el tercer trimestre. La compañía destaca especialmente el comportamiento de sus colecciones orientadas al entrenamiento y a las condiciones meteorológicas más exigentes.
Es otro movimiento dentro de una estrategia que busca que el corredor o corredora que ya utiliza sus zapatillas también encuentre motivos para vestirse con la marca.
El crecimiento de Brooks no significa que las Ghost, Glycerin o Adrenaline hayan perdido protagonismo. Todo lo contrario. Estas tres familias continúan situándose entre las seis principales líneas de zapatillas de running de rendimiento por ventas en el mercado estadounidense, según los datos citados por la compañía.
Lo que está cambiando es todo lo que Brooks está construyendo a su alrededor.
La Ghost Trail permite acercarse a corredores que combinan asfalto y caminos. La Cascadia Elite introduce una propuesta más competitiva en montaña. Y las Hyperion Elite buscan hacerse un hueco en un segmento dominado por la innovación tecnológica y la visibilidad de los grandes atletas.
Eso sí, conviene interpretar los porcentajes con cierta perspectiva. Crecer un 68% en una familia de competición no significa que esta venda más unidades que las Ghost o las Glycerin.
Pero sí podemos extraer una conclusión: Brooks está creciendo especialmente rápido en categorías que históricamente no habían definido su identidad.
Brooks sigue vendiendo zapatillas para acumular kilómetros. La diferencia es que ahora también quiere estar presente cuando toca correr mucho más rápido, abandonar el asfalto o ponerse un dorsal en la montaña.